Una oportunidad perdida (Real Sociedad 1- Mallorca 0)

Abres la web de la Liga y consultas el calendario de salidas que le quedan al Mallorca en los próximos partidos: Valencia, Gijón y Sevilla. Y Bilbao y Santander ya hacia el final de la competición. Entremedias la visita del todopoderoso Barça. Cuatro partidos más que complicadÃsimos para los dos próximos meses de competición, en los que se deberÃa definir la salvación. Luego ves en alguna web el resumen del partido de hoy en Anoeta, y te das cuenta que era el dÃa ideal para acercarse un poco más a la meta. Observas que el Mallorca no sólo se echó atrás paulatinamente en el segundo tiempo, sino que además demostró poder haber hecho más daño, a tenor de lo mostrado en los últimos minutos de agobio bermellón. Te cabreas. Lo ves todo muy negro. Cierras el ordenador y te vas pensando en lo felices que son tus domingos en los que gana tu mallorqueta.
Porqué el Mallorca dominó el encuentro durante la segunda mitad del primer acto. Los últimos 20 minutos de los de JoaquÃn Caparrós fueron de un dominio de los que no se le recordaba a este equipo a domicilio desde hacÃa tiempo. Con Pep LluÃs Martà con el depósito a tope todo parece más fácil. Luego la aguja de la gasolina empieza a tumbarse y el rendimiento del equipo se resiente irremediablemente. Pero más allá de alguna indecisión de Aouate y algún embrollo puntual, la lÃnea defensiva volvió a funcionar como un reloj suizo, especialmente el 'invento' Martà CrespÃ, que se revela como un más que solvente lateral partido a partido. Los problemas están arriba. Cuando VÃctor Casadesús no está especialmente inspirado, como ha sido hoy, lento en algunos momentos, la pegada se reduce a mÃnimos insospechados. Hemed no goza ni de media ocasión por encuentro, y Pereira tiene una buena llegada pero no es un goleador. Lo demostró errando un cabezazo a placer que podrÃa haber desnivelado la balanza antes del descanso.
El segundo tiempo fue la representación del increÃble equipo menguante. Palmo a palmo, el Mallorca fue cediendo terreno, sobre todo tras la entrada en el campo del joven realista Pardo. Fue reculando y confiando en la llegada de una contra que, como en otras tantas batallas, nunca ha llegado. Solo tras el gol de Agirretxe, el mejor txuri-urdin de largo, el equipo buscó a Bravo. Pero ya fue tarde. Marvin Ogunjimni, que entró tras la diana de los de San Sebastián, volvió a demostrar que no aporta nada al conjunto: fallón, lento e inoperante podrÃan ser adjetivos para su actuación. A diferencia de Alfaro, que si pareció sumar algo en los minutos que estuvo sobre el terreno. Los minutos finales fueron la plasmación de que el partido hubiera sido otro si los baleares hubieran apretado un poco más durante la segunda parte. Los árboles del empate impidieron ver el bosque de la victoria. Causa aparte la actuación del trencilla del partido, que anuló un gol legal de Pep LluÃs MartÃ, en el descuento, que hubiera dado el empate in extremis. Una más.
Tras perder, el equipo queda en una de esas situaciones complejas que nadie sabe como saldrá: más allá de los innegociables tres puntos de la semana que viene en Son Moix ante Osasuna, que auparÃan a los bermellones hasta los 31 puntos, el calendario se oscurece sobremanera. Es cuando el equipo debe demostrar que sabe sacar partidos complicados adelante. Históricamente ha sido el sino de este club, y se han logrado metas muy altas superando gigantescos adversarios. El reto todavÃa no tiene tintes épicos como para echarse a temblar. Basta con preocuparse un poco. Que nadie se duerma que aún quedan muchos puntos por sudar. Aunque JoaquÃn Caparrós parece ser un técnico suficientemente experimentado para evitar que pase lo mismo que en la segunda vuelta de la temporada pasada. Nadie quiere volver a sufrir como el taquicárdico dÃa del Atlético de Madrid. Es el momento del espÃritu Caparrós.



